jueves, 27 de noviembre de 2008

Pavo!


Amo Thanksgiving, lo amo mucho más que la estresante navidad, más que el año nuevo plagado de “hubieras” y propósitos incumplibles y casi más que halloween, que como me encanta disfrazarme es la fiesta que amo más. En fin, sin afán de verme súper pseudo pocha, en mi familia siempre se ha festejado el día del pavo, la salsa de árandanos y el pay de calabaza. Cuando era niña nos juntábamos todos en el rancho de mis padrinos (esta ultima expresión elegida para equilibrar la gringada que la precede) y como mi madrina es una Barbi californiana, teníamos un festín clásico, completo con alternativas amigables para la dieta y el mantenimiento del cuerpo de muñeca matel. Cuando nos fuimos de Valle de Bravo (donde se encontraba tal rancho), el ultimo jueves de noviembre se convirtió en una celebración mucho más intima y comprendía generalmente que las amigas de mi mamá (casi todas semi-gringas por alguna razón) vinieran a nuestra casa y que juntas nos atascáramos de comida procedente principalemtne de los pasillos del COSCO o el SAMS. El año que estuve en Bosoton me toco la verdadera experiencia de Thanksgiving, con un frío ártico y en pleno enamoramiento me fui a pasar un par de días a Long Island con la primera niña con la que salí, una hija de alemán y filipina que me aseguro que las fiestas en su casa eran todo menos “tradicionales”. Estuvimos 3 días encerradas con su genialmente loca familia conformada en su totalidad por músicos, así que me eche su repertorio completo de obras musicales y villancicos con nieve cayendo afuera… si eso no es tradicional, entonces no sé que es. El año pasado tenía muchisimas cosas por las cuales estar agradecida, la más importante el amor sentido por y recibido de una persona maravillosa, que hacía que se me olvidara el mundo, al punto de que Thanksgiving vino y se fue sin que yo me diera cuenta. Este año no voy a dejar que se me escape el día, llevo unas semanas listando conscientemente mis agradecimientos y me canso que hoy mientras subo tres kilos en comida ultra pesada y completamente deliciosa, voy a dar las gracias, gracias porque ultimamente las bendiciones me han llegado disfrazadas, ha sido como halloween todo el año y yo no puedo pedir más.