domingo, 6 de diciembre de 2009

The Marshmallow Test

Les dejo un video que es una joya, a que ninguno se atreve a decir que ya no les pasa lo mismo cuando hay algo que quieren enfrente y deben esperar para tenerlo. Igual que los niños, lo vemos, lo tocamos, nos torturamos, nos abalanzamos, cambiamos de opinión y al final en casos extremos, le damos una mordidita antes de volverlo a dejar en su lugar.
Muchos besos

lunes, 30 de noviembre de 2009

Lágrimas


En estos días he llorado mucho, habrá quien diga que he llorado porque quiero, que me metí hasta las rodillas en un charco de lágrimas por mi propia voluntad. Probablemente es cierto, podría haber abierto un paraguas de negación y de fingida ignorancia ante las lloviznas de lágrimas que por momentos me sorprendían, hubiera podido seguir por el camino fácil, por el camino seco y hubiera estado bien... por un rato más. Quiero creer que hice lo correcto, me trato de convencer todo el tiempo de que tengo que ver más allá del presente empañado de llanto… Sospecho que algo tengo que estar haciendo bien, porque entre el sabor metálico de las lágrimas de miedo, el amargo de las de arrepentimiento, el ácido de las de culpa y el profundísimo sabor salado de las lágrimas de dolor, de vez en cuando pruebo una lágrima dulce, una que me hace pensar en lo que viene, en que después de tanto llanto las cosas van a estar mejor y que ninguna de las lágrimas lloradas habrá mojado el cachete en vano.

Les dejo un poema de Oliverio Girondo, que aparentemente era un experto en lágrimas, me pregunto a que le sabían a él la suyas.


Llorar a lágrima viva...

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

domingo, 15 de noviembre de 2009

Olores


Hace ya 5 o 6 años, hubo unos meses en los cuales pasé la mayor parte de mi tiempo estudiando las estructuras, funcionamiento, y como soy una ñoña, también los detalles más curiosos y probablemente irrelevantes del sistema nervioso. Con la excusa de tener clases y laboratorios de neuro, me obsesione (las obsesiones justificadas son mis favoritas) con el como, cuando y porque me pasaban las cosas por la cabeza. Evidentemente seis años más tarde, estos detalles se han escapado de mi mente para dejar lugar a cosas más prácticas del tipo de cómo pagar mis impuestos, mandar mensajes de texto mientras manejo y desmaquillarme sin que me entren pedacitos de algodón a los ojos… en resumen no me acuerdo de casi nada. Una de las pocas cosas que la rutina no ha sacado a patadas de mi mente tiene que ver (nada sorpresivamente) con una de mis obsesiones (tal vez no tan justificada) más importantes, los olores.
El resumen simplificado, que no he simplificado por subestimarlos, sino porque ya no sería capaz de explicarlo de manera más completa, es que los centros olfativos a nivel neurológico se encuentran en lo que se conoce como “cerebro reptil”. Este desafortunado nombre, se refiere a la parte más primitiva del cerebro, en la cual tienen lugar los procesos más básicos y por decirlo de alguna manera “animales” del sistema nervioso.
Cuando los seres humanos no éramos más que una manada de changos con aires de grandeza, el bulbo olfatorio, localizado en la parte más profunda del cerebro, la cual todavía no se cubría de la gran cantidad de corteza que hoy nos hace tan complicados, ya era una finísima herramienta de supervivencia. Además de usar el olfato como el resto de los animales, en los humanos, éste forma parte del sistema límbico, que es el responsable de regular las reacciones que determinan nuestra vida emocional y afectiva. En pocas palabras el olfato humano esta diseñado para responder emotivamente a los estímulos que recibe de medio. Aunque en su momento esto debe de haber sido muy útil para generar respuestas afectivas entre miembros de los mismos grupos (favoreciendo la formación de lazos y conjuntos sociales), además de generar una que otra reacción de repulsión emocional ante olores desagradables u ofensivos (librando a dos que tres homo habilis de una indigestión por comer cosas putrefas), a mi el día de hoy los saltos de corazón generados por olores me parecen más bien limitantes y poco practicos.
El problema está en que cada persona deja su olor grabado en tu memoria, mucho tiempo después de que se apagaron los sentimientos que un día te hicieron sentir ganas brincar con la sola mención de su nombre. Olor a Hugo Boss mezclado con sudor preadolescente de mi novio de secundaria, olor al probador de Victoria’s Secret donde trabajaba la primera niña con la que salí, olor a mota con chicle de unos besos robados entre clases, a cigarro con vino tinto en un departamento de Paris, a shampoo para chinos con crema de cuerpo, a coca cola light calentada en el sol de la playa, a ramos de rosas compradas por culpa, a café con leche, a incienso y frío, a sal en la piel, a piel conocida, a piel dulce y olor a perfumes, perfumes que me asaltan de repente cuando abro un cajón, cuando entro a una tienda, cuando me pongo un suéter viejo, cuando saludo a mi mejor amiga… y con cada respiración cargada de olor pesado de recuerdo y sentimiento a mi se me descomponen los latidos y me fallan las piernas… así que a menos de que tener micro infartos sea beneficioso de alguna manera para mi supervivencia, me parece que estaría increíble que nuestro tan famosamente adaptativo sistema nervioso central pusiera al olfato a evolucionar, pero ya.

lunes, 21 de septiembre de 2009

"Madrid, cuidad de ciegos"


Desde que llegué a Madrid, cada día cuando salgo de la casa me encuentro con un promedio de tres personas ciegas (si, las conté y saque un promedio) caminando y tentando la calle experimentadamente con sus bastones. No puedo evitar sentirme un poco mal cada vez que los veo pasar, ya que he de admitir (no sin bastante pena) que me doy el lujo de observarlos con cuidado, lo cual aunque no les afecte en nada, a mi me hace sentir como si abusara de su condición, me parece que es como gritarle a un sordo a sus espaldas que habla raro.
Hoy mientras comía con mi hermana en una mesa junto a la ventana, contamos cinco en la media hora que nos tomo aspirar los dos platos de pseudo comida mexicana que una mesera raquítica nos puso enfrente. Cada uno era diferente al anterior (los ciegos no los platos), había hombres y mujeres, algunos iban vestidos a la moda, otros no, unos caminaban con pasos cortos y rápidos, otros a zancadas, la mayoría llevaban lentes oscuros, pero dos de ellos tenían los ojos completamente abiertos, como si en lugar de no ver nada lo vieran todo… la mayoría sonreía. A pesar del entretenimiento que su (según yo) coincidente desfile me proporcionaba, después ver pasar al tercero a mi me empezó a entrar bastante paranoia, probablemente producto de la lectura de los miedos creativamente canalizados de Saramago.
Durante unos minutos jugué con la idea de una ceguera epidémica... de quedarme sorpresiva, fulminante e irremediablemente ciega… termine aterrorizada.
Un rato más tarde llegó Sofía, ella lleva aquí ya unos meses, me contó que al principio pensó que Madrid era una “cuidad de ciegos”, a mi eso me sonó muy poético… hasta que se enteró que a la vuelta de la esquina esta la O.N.C.E., Organización Nacional de Ciegos Españoles. Me dio tristeza escuchar una explicación lógica para las procesiones de invidentes de Chueca, no porque me no me gusté la idea de que exista tal asociación, sino porque “cuidad de ciegos” es la primera frase poética que escucho desde hace semanas y me dio pena perderla… y es que tal vez soy muy ciega, pero nunca he podido ver poesía en la razón.

Besos

domingo, 6 de septiembre de 2009

Madrid...


En un par de días me voy a Madrid con la escusa de ayudar a instalarse a mi hermana que se va de intercambio un año. Me va a caer bien el cambio de aires, a ver si algo en español golpeado de los madrileños, en la expersión de "Las Meninas" (que siempre voy a ver por costumbre), en la noches que empiezan casi cuando se esta haciendo de día o en los cortados que te aprietan la panza me inspira y posteo algo antes de que me cierren el blog por negligencia.
Muchos besos

lunes, 27 de julio de 2009

...si te labra prisión mi fatasía.


Hace mucho tiempo, antes de que germinaran en mi las semillas de la incomodidad, la pena y el miedo al ridículo, participe en un concurso de oratoria. Me imagino que tenia unos 6 o 7 años y por alguna razón, probablemente que hablaba como perico y usaba palabras demasiado rimbombantes para mi edad, fui elegida para representar a mi grado declamando un poema de Sor Juana (cuya poesía era el tema del concurso). Me tomo semanas aprenderlo, por las tardes lo cargaba en una hojita gastada y se lo leía a cualquier pobre desafortunado que se dejara y por las noches me dormía escuchando una grabación de mi propia voz repitiéndolo una y otra vez, porque alguien me había dicho que esa era la mejor manera de aprenderse algo de memoria. No me acuerdo muy bien del día de la competencia, sólo se me quedó grabado que un niño (quien más tarde resultaría ser el ganador) gritó y lloró mientras declamaba no sé que poema de amor no correspondido. A mi me pareció que el niño se veía completamente ridículo arrastrándose como perro atropellado por el escenario y experimente por primera vez la pena ajena. Después de esto asocie inconscientemente los escritos de Sor Juana con el niño/perro atropellado y la omití por completo durante muchos años, incluso cuando mi amor por la poesía ya me hacia comprar libros de versos que escondía en mi closet para que no fueran encontrados por mis amigas de la prepa. Cuando iba en la universidad descubrí por casualidad, impresa en una pulsera promocional de una librería, la ultima frase de “Detente, Sombra” uno de los poemas de enamoramiento masoquista que son la especialidad de alguien que por voluntad propia se caso con Dios teniendo alma de mujer de mundo. A partir de ese momento caí rendida en los brazos de la monja, porque yo, aunque decida casarme con el mundo, de alguna forma siempre tendré alma de masoquista. Les dejó el poema que aunque no me encanta es preludio de la frase que más amo.

DETENTE, SOMBRA
Sor Juana Inés de la Cruz

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para que me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:

que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importaba burlar lazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

viernes, 17 de julio de 2009

Males necesarios


En esta vida hay una infinidad de males necesarios, el dentista, la pubertad, el tráfico, los aeropuertos, el ginecólogo, Dios mío el ginecólogo. A pesar de que todos ellos implican muy malos ratos (o muy malos años en el caso de la pubertad), tienen en común el hecho de servir un propósito. Evitar los dolores de muela, convertirse en adulto, llegar a donde queremos ir o asegurarnos que no nos vamos a morir de cáncer cervicouterino antes de llegar a la menopausia. De cierta manera estos males necesarios se vuelven cosas que hacemos sin pensar demasiado, sin torturarnos más de lo necesario, enfocándonos en el resultado final. Desafortunadamente también hay males que a pesar de ser necesarios no son en lo absoluto beneficiosos a largo plazo, para mi el peor de ellos por su frecuencia e intensidad (de enojo potencial), es el inevitable valet parking. En una cuidad que ralla los 9 millones de habitantes, los cuales manejan casi 4.5 millones de coches, encontrar un lugar para estacionarse en algunas zonas es igual de probable que conocer al Ratón de los Dientes, tomarse un café con Santa Claus o comerse en estofado al Conejo de Pascua. Si se quiere ir a lugares lindos a horas deseables, esta maldición disfrazada de servicio termina por convertirse en una constante. El problema no es darle las llaves de tu auto a un extraño que se comerá los chicles que guardas en la guantera, moverá los asientos y espejos, jugará arrancones en el semáforo y probablemente dejará las ventanas abiertas con la radio prendida para escuchar el partido… no ese no es el problema… lo que hace que brote la bilis y salgan las lagrimas de coraje es el hecho de que en el proceso le va a dejar su firma a tu vehiculo, la cual desgraciadamente viene en forma de profundos y muchas veces irreparables rayones.
A mi me regalaron un coche en Octubre, tiene unos 9 meses y en este tiempo los valets han logrado hacerle una serie de heridas muy curiosas: cuatro líneas paralelas en la puerta del copiloto que parecerían ser producto del zarpazo de un tigre, un pequeño hoyo en la defensa en donde según mis suposiciones fue mordido por una piraña, una abolladura en la parte de atrás en forma de casco de caballo, y la más curiosa de todas, un raspón en el marco del espejo retrovisor formado por una serie de puntitos simétricamente distribuidos que no puede provenir más que del impacto con un puercoespín enojado. Una amplia gama de pruebas de que en efecto vivimos en una jungla de asfalto… y cada vez que descubro una nueva marca en el coche, que se me empaña la vista de enojo y que siento como el jugo gástrico me quema el estomago, me pregunto si vivir aquí es realmente un mal necesario, porque los probables beneficios a largo plazo, son en el mejor de los casos sólo eso… probables.

jueves, 2 de julio de 2009


Hoy siento la necesidad de escribir algo trascendente. Que triste es cuando la necesidad, la voluntad y la capacidad no se ponen de acuerdo. La más fatal discordancia.

jueves, 25 de junio de 2009

Impossible if possible

No sé que quiero, quiero eso, no mejor no... quiero lo otro... tal vez, bueno lo quiero pero también aquello y si se puede lo dejo todo por algo nuevo. Cuando por fin creo que sé lo que quiero, lo quiero mucho, muchisimo... hasta que lo tengo, entonces muchas veces ya lo lo quiero nada. Quiero lo imposible si es posible. A veces parece que una canción ha sido escrita para nosotros y aunque no sea cierto, queremos pensar que si lo es... esta es una de las mías.
Besos

viernes, 19 de junio de 2009

Normal

Un divorcio convencional transcurre con una progresión de eventos similar a esta:
Mamá y papá pelean todo el tiempo, se gritan, se ignoran, se miran con ojos de odio cuando creen que los niños no los ven. Los padres deciden separarse, comunican la noticia a los hijos de manera fría, invariablemente mencionando que nada de esto ha sido su culpa, que mamá y papá se quieren pero como amigos… los niños entienden por primera vez que los padres también mienten. Papá se muda a un departamento jodido y los hijos lo visitan de vez en cuando, comen pizza van al cine, tratan de ignorar que todo huele un poco mal. Eventualmente los padres encuentran nuevas parejas, el novio de mamá los compra con regalos, la novia de papá insiste en que es importante que pasen tiempo juntos, “en familia”. Con el paso de los meses el novio de mamá se olvida de los regalos y la novia de papá se inventa un viaje al caribe a un crucero que no acepta niños, que casualidad. En algunos casos los padres se vuelven a casar, en otros se entregan a una procesión de parejas distintas y se omiten la molestia de presentárselas a los hijos. Los niños crecen, un poco resentidos, un poco hartos, un poco condenados a repetir patrones y fallar en sus propias relaciones… en resumidas cuentas crecen muy normales.

El divorcio de mis padres fue un poco diferente:
Mamá y papá pelean todo el tiempo, se gritan, se ignoran, se miran con ojos de odio cuando creen que las niñas no los ven. Los padres deciden separarse, comunican la noticia a las hijas de manera fría, mencionando que nada de esto ha sido su culpa, que mamá y papá se quieren pero como amigos… las niñas entienden por primera vez que los padres también mienten. Mamá confiesa que se ha enamorado de una mujer italiana de nombre Alessandra a quien conoció en una cena de día de la candelaria. Papá se deprime y comienza a cultivar un odio desmesurado por la italiana, que luego se convertirá en un odio generalizado hacía todos los italianos. Mamá decide irse de viaje con el nuevo objeto de su afecto, papá busca consuelo en los brazos de una recién graduada arquitecta prácticamente desconocida que podría ser su hija. Mamá regresa y se instala en una pequeña casa con Alessandra, ella renta un departamento a unas calles para “cuidar las apariencias”. Todos sus conocidos comentan el tema. Papá termina con la arquitecta por razones de fuerza mayor, ella se va para perseguir su verdadero amor, el salto de bonji. Todos sus conocidos siguen comentando el tema. Mamá no soporta más estar en boca del pueblo entero y se muda a una cuidad vecina. Las niñas se quedan con papá. A los pocos meses él conoce a una fotógrafa con dos hijas de la misma edad que las suyas, se enamora, se queda más de quince años con ella. Mamá dura diez con la italiana. Ambas relaciones terminan fatal y después de odiarse por principio y por costumbre durante tantos años los padres deciden volverse amigos. Las niñas crecen un poco resentidas, un poco hartas, un poco condenadas a repetir patrones y fallar en sus propias relaciones… son todo menos normales, pero por los menos tienen una historia un poco más original.

lunes, 15 de junio de 2009

Zzzz

No suena el despertador porque no lo he puesto, no tiene caso. Mi cuarto es un bunker, un bunker muy bonito, pero un caja fuerte a fin de cuentas. No entra ni sale un rayo de luz, el ideal de cualquier domingo en la mañana, pero un peligro cada lunes. Últimamente abro los ojos cuando la hora ya tiene dos dígitos y solo porque la cama me escupe con pretextos fisiológicos. No me reconozco en esta persona aletargada y permanentemente cansada en la que temporalmente me he convertido. Me queda claro que las mañanas sin alarma están desahuciadas, o las mato a ellas o uno de estos días me muero yo de un episodio de aletargamiento no controlado. Quiero encontrar dentro de mi a la persona que se despertaba por que ya era de día, así de simple, así de fácil. Me pregunto si no estará dormida y si es así como despertarla. Seguramente existen problemas más relevantes que la hora a la que abrimos el ojo, a mi por ahora ninguno me convence.

jueves, 11 de junio de 2009

Heart made of sound

La semana pasada fue mi cumpleaños, uno de los mejores. Cumplí 24, me siento vieja aunque mi cara sin arrugas y todos los que me rodean se encargan de recordarme lo contrario. Es la primera vez en varios años que no me regalo nada a mi misma, creo que no lo necesito, o más bien por primera vez me queda muy claro que todo lo que necesito no se compra. Que no me dé regalos a mi misma no significa que no les pueda dar a ustedes, les dejo uno... palabras, música y colores... mis tres cosas favoritas... bueno y los besos, pero ya era demasiado pedir.

viernes, 29 de mayo de 2009

Un cuarto propio


Como la mayoría de los estudiantes que ya terminaron la secundaría, llevo unos años cultivando una importante y probablemente justificada fobia al ensayo (o a lo que los profesores suelen entender por ensayo). No es que no me guste escribir (lo cual ha estas alturas debe quedar bastante claro), es más bien que mi tendencia a la polaridad no termina de entender a este hibrido literario que no es ni una investigación formal, ni un espacio libre para llenar con opiniones personales. El ensayo es el patito feo de las tareas, para hacerlo no sirve ni el copy-paste de Wipkipedia (Encarta en mis tiempos), ni la muy personal y subjetiva inspiración adolescente de una de esas eternas tardes de martes.
Solo de un tiempo para acá he empezado agarrarle gusto a los ensayos, y lo he hecho con la discreción y cautela con la que se trata un vicio potencial que nos juramos durante años nunca adoptar. Como un vegetariano cuando descubre cuanto le gusta McDonalds o un profesor de literatura la primera vez que cae en sus manos un Harry Potter, me doy excusas a mi misma: lo leo porque me lo recomendaron, porque me gustó la portada, porque la autora tiene mi edad o porque no encuentro la novela que me tiene picada… el punto es que por una cosa o por otra últimamente me he encontrado, mucho más frecuentemente de lo que estoy lista para admitir, leyendo ensayos.
Uno de mis favoritos, el cual tengo hace años pero nunca me había atrevido a tocar es “Un Cuarto Propio” de Virginia Woolf. En uno de sus muy frecuentes y aun más acertados arranques feministas, Woolf se basó en una serie de conferencias que había dado en dos de los Colegios para mujeres de Cambridge y formuló una simple y hasta ahora irrefutable teoría: “para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio” o en sus propias palabras, que son en mi opinión, por alguna razón incomprensible, más precisas: “a woman must have money and a room of her own if she is to write fiction”.
Yo tengo un cuarto propio (dos técnicamente), tengo tiempo, disposición, ideas y entusiasmo… de lo que no tengo tanto es dinero. Cuando empecé a trabajar formalmente hace unos meses me encontré con una situación que Woolf no había previsto: a menos de que tengas un fideicomiso o un mecenas, para tener dinero y un cuarto propio hay que trabajar (bastante), lo cual usualmente toma tiempo (mucho) y desafortunadamente también energía y vividez tanto mental como creativa (todavía más). Así es que cada noche vuelves a tu maravilloso cuarto propio, con importantes cantidades de dinero en la bolsa y… absolutamente ningunas ganas de escribir. Si por el otro lado no trabajas, la mente, descansada y creativa, esta demasiado estresada por la falta de dinero y consecuentemente de cuarto propio para poder siquiera pensar en sentarse a escribir.
A pesar de mis conflictos teórico-practicos con la propuesta de Woolf, ésta sigue siendo uno de los pilares en los que baso mi futuro personal y profesinal, con tan sólo una enmienda: para escribir novelas, una mujer debe tener dinero, tiempo y un cuarto propio. Tal vez escriba un ensayo al respecto...

Besos

lunes, 18 de mayo de 2009

Mario

Tengo que admitir que leo muy poco en español. Para la prosa mi idioma me pesa, me sabe lento, poco práctico. Sus palabras largas y en extremo precisas frenan el progreso de la historia, ¿será porque la prosa existe para el clímax?
En cambio, en la poesía (aclimática o de clímax perenne), el español se vuelve rico, exacto, pleno. Me gusta que la poesía me hable con palabras que son mías, como nunca lo serán las que nacen de otra lengua, porque el verso sabe mejor si es más tuyo, si te canta al oído. Y uno de los versos más míos, aunque se escuche en sus inflexiones la voz de un hombre uruguayo, fue siempre el de Benedetti.
Hoy siento lo mismo que sentí el día que Quino mato a Mafalda, que una parte de mi se muere, la parte que vive para porque otro escribe, esa parte que sueña con inspirar todo el que alguna vez toma una pluma.




...mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos...

(Fragmento de "Táctica y estrategia")

jueves, 30 de abril de 2009

Cubrebocas


El pánico es una cosa muy curiosa, el pánico colectivo es como una película muda.

A mi muchas cosas me dan miedo, pero el pánico es una experiencia que guardo para esos instantes improbables en que creo que he perdido la cartera antes de sentir su superficie lisa al fondo de la bolsa o que me confundo de fecha y pienso haber olvidado el cumpleaños de mi padre, antes de recordar que lo que se me paso fue su santo (que es un par de días antes y bastante menos importante). Con mi tendencia al miedo común y controlado el pánico pandémico que se vive hoy en México (¿en el mundo?) me resulta sorpresivamente entretenido. Claro que no me entretienen las muertes, los hospitales en cuarentena, las medicinas escasas y el hecho de que como siempre la gente que en realidad esta pasándola peor es la que tiene que seguir tomando metros y camiones para ir a trabajar, que depende de los servicios de salud públicos para recibir atención medica y a quienes si cierran los superes tres días, sin un peso ahorrado no les alanza para comprar por adelantado. Lo que si me entretiene son las personas que llevan encerradas en sus casas desde el viernes pasado, pegados a los canales de noticias, llamándose unos a otros cada 33 minutos para comentar cualquier adelanto insignificante que se muestra en la tele y que mandan a sus choferes a hacer compras de pánico como si esto en lugar de ser una epidemia de influenza fuera un brote del virus del comedor compulsivo… que alguien me diga ¿qué van a hacer después con todas esas latas de atún?
Parece que en esta pandemia potencial existen dos posturas, la primera es la de pánico, que es por supuesto un lujo reservado para quienes la preocupación es un entretenimiento que produce un excitación generalizada, comparable solo con una noche de copas, un día de compras compulsivas o unas cuantos encuentros extramaritales. La segunda postura es adoptada por la gente que con o sin virus de la influenza porcina, tiene que seguir trabajando como si nada, parados en un mercado o en una fábrica, rodeados de miles de personas que podrían estar contagiadas. Ellos le rezan a la virgen, se toman dos cervezas y se las arreglan para encontrar la única estación de radio que en lugar de noticias sigue programando cumbias y rancheras. Yo y otros cuantos no hemos podido todavía elegir una postura, ninguna es demasiado atractiva, así que nos conformamos con ver este curioso panorama como si fuera una película muda, callada las verdades, tartamuda de prospectos, silenciada de consecuencias, enmudecida con cubrebocas.

Besos de lejos, que los normales están prohibidos

Refritos accidentales

Hace poco hable de corazones de piñata o de coraza que es lo mismo... pero como siempre ni la más original de las ideas es en nigun momento realmente original. Hoy me dí cuenta de que me la había ganado en otras palabras Benedetti... por mi si comparto una sola idea con un genio, me doy por bien servida.

Corazón coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Mario Benedetti

martes, 21 de abril de 2009

Conexiones perdidas


Hay una sección de craigslist.com (uno de los sitios de clasificados más populares en todo el mundo) que se llama “missed connections” (o “conexiones perdidas” en su relativamente nueva versión mexicana). Este tiene que ser uno de los espacios de la red más llenos de nostalgia, de hubieras, de posibilidades que se dejaron escapar. En él se suben anuncios que buscan encontrar (¿o será reencontrar?) algo que se tuvo cerca y que se dejo ir… una conexión perdida. En los 20 minutos que llevo espiando anuncios publicados para alguien que no soy yo, alguien que probablemente nunca los leerá, me esta empezando a quedar muy claro que el arrepentimiento por haber dejado pasar la oportunidad de tocar o de mantener algo valioso en nuestras vidas, es desafortunadamente una constante en la condición humana. Desde una mujer que busca a un amigo perdido hace años, hasta un par de travestís que quieren encontrar a un hombre que conocieron en un antro para pasar la noche juntos, pasando por una infinidad de personas que se cruzaron un día, se miraron, se sonrieron y no se atrevieron a hablarse. No me queda más que preguntarme por que tantos de nosotros compartimos estas historias, por que elegimos una y otra vez quedarnos con los hubieras… ¿Qué es lo que nos deja rechazar tanto y tantas veces el potencial de algo bueno, de algo grande? Después de pensarlo un rato me imagino que por mucho que nos pese el arrepentimiento de haber dejado ir sin vivir, éste no se compara con el dolor de vivir y perder. A fin de cuentas perder algo que nunca se tuvo se queda en el hubiera y perder lo que ya fue nuestro se carga para siempre. Ya con el potencial agotado, lo que pesa no es lo que podría haber pasado, sino lo que si paso… y en realidad a mi no sé que se me hace más pesado.

Besos

martes, 31 de marzo de 2009

...gold

Señoras y señores con ustedes "the artist formerly known as Santogold (hoy Santigold ya que su antiguo nombre aparentemente ya tenía dueño). No tengo tiempo pero tengo buenas intenciones.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Corazón de piñata


Siempre me gustaron las piñatas, creo que por varias razones. Primero lógicamente por los dulces, amaba la idea de poder atascarme de porquerías prohibidas en mi casa, mi mamá solo nos dejaba comer pulparindos, pelones y mazapanes porque eran los únicos dulces sin colorantes (claro que en casa de mi papá vivía a base de fruit rollups y con la boca permanentemente pintada de colores fosforescentes, pero de eso nadie se enteraba). En segundo lugar estaba el hecho de romper cualquier cosa a golpes, definitivamente agarrar a “La Sirenita” a palazos tenia un poder curativo y un potencial catártico muy importantes. En tercer lugar (y aquí me pongo intensa para variar) esta el hecho de que tal vez me identifico un poco con las piñatas. Por fuera soy durita, tengo mi chiste, prometo diversión (y casi siempre cumplo), y como las piñatas más tradicionales tengo varios picos, para que nadie se me acerque demasiado, para dejar claro que llegarme al centro es una labor de valientes. Durante un buen rato el disfraz de piñata me quedo perfecto, hasta el buen día en que alguien me agarro a palazos. En este punto hay que decir que los palazos no fueron de furia, fueron golpes de emoción. No sé muy bien como pasó, pero llegó el momento en que el amor en todos sus matices me empezó a pegar con ese estilo mareado de los niños a quienes se les dan 10 vueltas antes de dejarlos buscar la piñata a golpes ciegos que abanican el aire. Obviamente sentí dolor y un miedo terrible, sabía que eventualmente un palazo bien dado me rompería… pero con todo y pánico estaba feliz… había un sentido de realización en el hecho de que el amor se ensañara en cuartearme, a fin de cuentas a eso venimos los de corazón de piñata, a que nos lo rompan. Cuando por fin me partí en más pedazos de los que me hubiera gustado, pasó lo que siempre pasa cuando se rompe una coraza (¿o será un corazón?)… quedó libre la parte que tanto se protegía, la cual (oh sorpresa) resultó ya no necesitar nigun tipo de armadura... salieron de mi todo tipo de curiosidades: sentimientos suavecitos de chocolate derretido al sol de medio día, recuerdos de paleta de los que te encaprichas en chupar porque siempre son dulces, rencores de chicle que después de un rato pierden su sabor y terminas masticando sólo por inercia, deseos picositos como polvos de Miguelito, instintos tan naturales como las mandarinas de posada, afectos pegajosos como gomitas y kilos del más puro amor de caña de azúcar, amor fibroso, empalagoso, a veces difícil de comer, pero que a fin de cuentas es el más sano y más dulce de los premios de mi corazón de piñata.


Ayer me regalaron una piñata… no he querido romperla, no tengo prisa, últimamente he comido muchos dulces.

miércoles, 11 de marzo de 2009

No es igual pero es lo mismo

Por razones ñoñas, pase la mayor parte de la mañana leyendo y viendo documentales acerca de la historia rusa, desde los primeros establecimientos viquingos, hasta la Revolución Bolchevique… una cosa me llevo a la otra (como me pasa siempre con estas curiosidades espontáneas) y sin querer terminé leyendo algunas frases celebres de Tolstoi. Muy al estilo de mis coincidencias favoritas, una de las ideas que leí es considerablemente similar (por no decir casi idéntica) a algo que dijo ayer en la noche mi mentora de Kabbalah acerca de los motores del cambio. En pocas palabras en su spanglish con acentito israelí me dio una sacudida muy necesaria, la cual finalmente me hizo decidirme a volver a ir a las clases y en resumidas cuentas retomar un camino que por razones de las cuales ya no me puedo acordar dejé hace algunos meses. Como no retuve textualmente sus palabras y las de Tolstoi están convenientemente a mi alcance gracias a google, les dejó las de él, a fin de cuentas el mensaje es el mismo.
Besos

The changes in our life must come from the impossibility to live otherwise than according to the demands of our consciente, not from our mental resolution to try a new form of life.
Leo Tolstoi

lunes, 9 de marzo de 2009

Poetas


Hay poetas que escriben por gusto, por necesidad, por amor (o desamor), por reconocimiento, por miedo, por frustración, por coraje, por que se meten demasiadas drogas o porque no tienen nada mejor que hacer… muy pocos (los mejores) escriben porque en realidad encuentran naturalmente la poesía en la cotidianidad y para suerte de todos los que no nacimos con ojos y voz de poeta, la transcriben y nos la presentan clara, digerida y lista para leer o escuchar. Muchas veces me he preguntado si será necesario nacer con este don o si es posible aprender a ver y vivir la realidad poéticamente (lo cual es muy diferente a simplemente aprender a escribir poesía, porque seguro hay un “Poetry for dummies” que te enseña en 10 simples pasos)… en realidad no tengo ni idea. Hace poco leí una biografía corta de Maya Angelou (no, no leí los 5 tomos de “I know why the cage bird sings”, su extendida autobiografía, sino una versión ultra resumida de un autor anónimo) y mientras lo hacía me di cuenta de que probablemente los poetas natos, usan el verso como mecanismo de defensa. Igual que la mayoría de nosotros usamos la represión, la disociación o la negación, para proteger a nuestra psique de las experiencias o situaciones difíciles de manejar, ellos usan la palabra armoniosa y la métrica precisa. Angelou, además de nacer en una familia pobre y fraccionada, fue violada a los 8 años por el novio de su madre, al que después sus tíos asesinaron. A partir de esto ella permaneció en silencio durante casi 6 años. Estas historias de trauma temprano, aislamiento y silencio prolongado raramente terminan bien, por lo general degeneran en personalidades perturbadas, suicidios o patrones de vida destructivos; sin embargo cuando Maya volvió a abrir la boca, fue para dejar salir una ola ininterrumpida de poesía la cual durante los últimos 65 años no ha perdido su originalidad y genialidad. No sé si la poesía le salvo vida a Maya Angelou, lo que sí me queda claro es que son personas como ella quienes continuamente le salvan la vida a la poesía.
Les dejo tres poemas, primero el más famoso y luego los dos que a mi más me gustan…
Besos


I Know Why the Caged Bird Sings

The free bird leaps
on the back of the win
and floats downstream
till the current ends
and dips his wings
in the orange sun rays
and dares to claim the sky.

But a bird that stalks
down his narrow cage
can seldom see through
his bars of rage
his wings are clipped and
his feet are tied
so he opens his throat to sing.

The caged bird sings
with fearful trill
of the things unknown
but longed for still
and is tune is heard
on the distant hillfor the caged bird
sings of freedom

The free bird thinks of another breeze
an the trade winds soft through the sighing trees
and the fat worms waiting on a dawn-bright lawn
and he names the sky his own.

But a caged bird stands on the grave of dreams
his shadow shouts on a nightmare scream
his wings are clipped and his feet are tied
so he opens his throat to sing

The caged bird sings
with a fearful trill
of things unknown
but longed for still
and his tune is heard
on the distant hill
for the caged bird
sings of freedom.




Touched by an Angel

We, unaccustomed to courage
exiles from delight
live coiled in shells of loneliness
until love leaves its high holy temple
and comes into our sight
to liberate us into life.

Love arrives
and in its train come ecstasies
old memories of pleasure
ancient histories of pain.
Yet if we are bold,
love strikes away the chains of fear
from our souls.

We are weaned from our timidity
In the flush of love's light
we dare be brave
And suddenly we see
that love costs all we are
and will ever be.
Yet it is only love
which sets us free.




A Conceit

Give me your hand

Make room for me
to lead and follow
you
beyond this rage of poetry.

Let others have
the privacy of
touching words
and love of loss
of love.

For me
Give me your hand.

martes, 3 de marzo de 2009

"It seems a strange position, being very young..."


Últimamente me he sentido más joven que nunca, es circunstancial me queda claro. Algunas veces siento que nací hecha un adulto (puede parecer una afirmación soberbia, pero no lo es, es una sensación honesta), a los 10 meses caminaba y con poco más de un año hablaba más que un perico entrenado. Mis circunstancias siempre me obligaron a crecer antes de tiempo y esto nunca me ha molestado, me ha dado, desde que tengo memoria, un aire de madurez que aunque no esté necesariamente fundamentado, por lo general me ha ayudado a salirme con la mía y a conseguir lo que quiero antes de tiempo (la paciencia no es siempre una de mis virtudes). Ahora me encuentro sintiéndome una niña por momentos, tal vez más que cuando en realidad lo era y sorpresivamente no me molesta en lo absoluto. Me parece interesante como las cosas se acomodan para darnos la oportunidad de vivir experiencias que no nos tocaron en sus tiempos tradicionales y mientras me dejo consentir y me permito ocasionalmente hacer uno que otro berrinche infantil, le vuelvo a encontrar el gusto a los años de inocencia por los que siempre, sin saberlo, tuve tanta prisa de salir.


It seems a strange position, being very young.
They have this thing everyone wants and they don’t want—
but they want to keep it anyway; it’s all they can trade on.

(...)

They know that at some point you stop being children, and at that point
you become strangers. It seems unbearably lonely.

(…)

They walk through the summer dusk,
not holding hands but still telling each other everything.

- Louise Glück, Noon.

lunes, 23 de febrero de 2009

bye... de los cerres vol. 2

En diciembre del año pasado le escribí un post a mi hermana, en “de lo cierres” (http://rollosdesushi.blogspot.com/2007/12/de-los-cierres.html) hablaba de la dificultad de terminar historias, del dolor que cabe en la palabra “adiós” y de la pena infinita que implica un “ya basta”, por muy necesario que este sea. A pesar de que la intuición y las pistas de mi propia historia me permitieron generar en ese momento, un post muy decente, ahora, cuando lo releo me dan ganas de reír, me dan ganas de llorar. En ese momento pensaba que el núcleo del dolor estaba en el matiz de la despedida o como lo dije en ese momento “los finales que no hacen justicia a las historias que cierran”, pero no iba por allí… un adiós mediocre es sumamente doloroso, pero esto no implica que un adiós prácticamente perfecto lo sea menos. El mal sabor de boca, ése “gusto a lagrimas y a rencor” del que escribía tan confiadamente hace meses no es opcional, no se remedia con despedidas suaves, bien platicadas, ni con adioses dichos a tiempo. Terminar, como sea, es terrible, terminar cuando se ama o se ha amado es aterrorizante y la perdida duele con o sin abrazos de despedida… porque cuando los cuerpos se separan y la distancia se cuela en donde hubo alguien más, el silencio es completo y se puede escuchar invariablemente como se parte el corazón.


Bicho,
el accidente se repite, como hace poco más de un año… le estas llorando a la misma herida, ahora más profunda que antes, menos fácil, infinitamente más importante… no tengo mucho que decir... pero Buba siempre ayuda y aunque cuando te estas ahogando no puedas verlo, te esperan cosas muy chingonas bajo el mar.

martes, 17 de febrero de 2009

Deseos culposos



Tengo un conflicto… un conflicto profundo y desgarrador. Hoy buscando gadgets para escribir la nota de tecnología de una de las revistas en las que trabajo me encontré con esto… el Kindle 2 (la versión 1 no fue tan masivamente promocionada, tan ávidamente esperada, ni tan efusivamente recibida). Para las personas que consideran al libro como una extensión de su brazo y a sus páginas una superficie para posar la vista en cada momento libre, la llegada del Kindle es un hecho sólo comparable a la inversión del teléfono o el Internet. Me queda claro que este es un avance tecnológico que me facilitará la vida, que reducirá los pagos de sobrepeso de mis maletas cuando viajo, que me permitirá leer 3 o 4 libros al mismo tiempo sin extraviarlos constantemente, que evitará que se me pierdan las páginas, que se me atrofie la vista y que básicamente me hará tan terriblemente dependiente que no podré dormir jamás sin el Kindle firmemente apretado entre mis manos. Ahora bien, se me salen las lagrimas al pensar en todo lo que voy a perder con la adquisición de este ipod literario… adiós a las esquinas dobladas, a las paginas manchadas de café, al olor a libro nuevo, al olor a libro viejo, a las marcas de lectores anteriores, a las ediciones limitadas, a los dedos cambiando hojas, a las montañas de libros pendientes en casa de mi mamá, a las notas al margen, a mis estantes vencidos por el peso, a las horas malgastadas en librerías y a los marca páginas de papel de baño, de tickets de cafeterías, de notitas de amor. Hay tanta perdida en el progreso… Me cuesta creer que en algunos años se recordaran los tiempos del libro impreso con la misma nostalgia con la que hoy pensamos en una carta escrita a mano o un cassette grabado para el más adolescente amor. Pero, a pesar de mis tendencias melancólicas y cuasi-románticas soy hija del siglo XX, del consumismo, del poder adquisitivo clasemediero y de la gratificación inmediata… quiero un Kindle 2 y lo quiero ya.

NOTA: para los consumistas resigandos como yo, el apartillo sale a la venta el 24 de Febrero y por $359 dólares se puede pre-ordenar en Amazon.

domingo, 1 de febrero de 2009

Anónimos


Hay amores que nacen con nombre, como hijos primogénitos, son bautizados casi al momento de concebirse. Por naturaleza buscamos una manera de decirle a la perspectiva de un sentimiento y esto si bien es práctico, es también en el mejor de las casos limitante. El problema de los nombres es que si no se tiene cuidado en menos de lo que tardamos en deletrearlos, se vuelven etiquetas… amor imposible, amor eterno, amor platónico, amor de amigos, amor infinito, amor “del bueno”, amor desperdiciado, amor correspondido, amor… a fin de cuentas es amor. Ponerle nombre al amor es inútil, el amor nos cambia y luego cambia él, volviendo nuestra tan cuidadosamente diseñada denominación completamente obsoleta. Después nos encontramos sintiendo algo distinto y el potencial de la emoción se frena, atrapado en las letras del nombre que le pusimos. Los matices del amor son más sabios que las palabras más meticulosamente elegidas, cuando soltamos los términos nos permitimos por fin ver hasta donde se puede llevar el amor… y con suerte, hasta donde nos puede llevar él a nosotros.

miércoles, 28 de enero de 2009

Clara


Estoy plenamente consciente de que esta pregunta va a sonar contradictoria en un principio, pero denme chance…
¿alguna vez se han mareado de claridad?
Les advertí que iba a sonar ligeramente estupida, permítanme elaborar…
Existen esporádicamente momentos en los que las cosas toman un nuevo sentido, se acomodan de alguna manera en nuestra conciencia y este nuevo orden nos hace verlas de forma diferente con sus porqués y sus comos más claros, con la magnitud de sus consecuencias a flor de piel… esta experiencia en lo personal me marea. El vértigo del entendimiento es un regalo caprichoso, puedes buscarlo adentro y afuera durante años, quemarte la cabeza, quemar puentes, quemar historias y relaciones siguiéndole la pista y a fin de cuentas llega como quiere y cuando quiere, justo cuando más lo necesitas. Hace unos días me tope de frente a mi mareo favorito, en una cuidad que no es la mía, en una platica con alguien que tampoco es mío, en una noche sin estrellas invitándome a volverme loca. Una platica improbable, perfectamente equilibrada en coincidencias y diferencias, no se si me refleje en ojos valientes o si simplemente me tocaba y fue más el momento que la circunstancia… el punto es que quede “claramente aturdida” y antes de que el sentimiento pase y los días me vayan robando transparencia voy quitarme el mareo con letras a ver si me queda solo la claridad de una noche culaquiera en una cuidad ajena.

Besos

viernes, 23 de enero de 2009

Google

Ana me mando este link (Ana, te amo obvio) http://www.thechurchofgoogle.org/Scripture/Proof_Google_Is_God.html
Básicamente son 10 pruebas considerablemente bien expuestas de porque google es Dios. Yo no le tengo miedo a la blasfemia, pero hasta a mi me pareció una afirmación algo fuerte y definitivamente pretenciosa por parte de la compañía (o quien sea que la haya hecho). Pero después de leer el textillo un par de veces creo que me han convertido, hasta hoy para mi creer en Dios siempre había sido complicado, que puedo decir, vengo de una familia orgullosamente atea, llevo la incredulidad en las venas. Hoy me ilumine y me pienso volver profeta de mi nuevo credo, la información.

miércoles, 21 de enero de 2009

Pronosticos de San Vantin


Este 14 de Febrero nos toca pasarlo enamorados del hombre ideal, Barack Obama. Nuestro amor platonico promete traer paz duradera a Gaza, solucionar la crisis economica, levantar el embargo a Cuba, cerrar Guantanamo, redistribuir el presupuesto y retirar las tropas de Irak, todo esto sin dejar de ir regularmente a blanquear su sonrisa, de ayudarle a sus hijas con la tarea y hacerle el amor a su mujer 3.5 veces por semana… ahaaaa! Barack es organizado y precavido, tiene un plan diseñado para cambiar el mundo en 100 días aprox., poco más de tres mesesitos para sacarnos del hoyo que con tanta dedicación cavó Bush durante los últimos 8 años. Con todo esto, como podemos evitar caer perdidamente enamorados de en este caballero en armadura de Armani que vine a rescatarnos de los dragones de la crisis y hacernos olvidar al ex que era claramente un gran patán. Aquí estamos todos como damiselas en apuros esperando a que llegue nuestro príncipe y suspirando cada vez que decimos su nombre. Las maripositas en estomago son adictivas y corremos el riesgo de llevar este enamoramiento político hasta sus ultimas consecuencias, es decir de terminar tirados en la cama llorando y comiendo chocolate durante una semana maldiciendo el día en que creímos que en este mundo existía el hombre perfecto… A los que ya nos han roto el corazón, no nos queda más que recomendar prudencia, porque la “luna de miel” pasa y en un rato estaremos descubriendo que Barak Obama es solo un ser humano lleno de defectos, que nunca cierra la pasta de dientes, no saca la basura y deja arriba el asiento del baño.

Ps. Para los que no deseen seguir mi consejo y prefieran entregarse de lleno al fanatismo, en http://thefutureperfect.com/detail.php?id=195 (si gente, “THE FUTURE PERFECT”, ¿así o más enamorados?) se pueden comprar los platos de la foto.

lunes, 19 de enero de 2009

Micro-relato

Por allí me dijeron que querían leer el mini cuento con el que participé en el concurso del cual les hablaba hace unos cuantos posts, así que aquí va. Tenía que ser de menos de 200 palabras y mencionar muebles (el concurso era de una mueblería). Esta es la historia de mis papás (decorada por supuesto) que se conocieron en un año nuevo en Valle hace muchos más años de los que quieren admitir.

En la mesa de vidrio tu reflejo, visto solo de reojo. No sé si fue la falta de luz o las cinco copas de champagne subiéndose a la cabeza, pero por un momento me pareció encontrarte como la primera vez, en la noche vieja del 68. Fue en casa de tu amiga, en la sala de película de James Bond, entré solo, me dabas la espalda y me regalabas tu reflejo en el espejo de la pared. Te mire durante horas, una versión cristalina de ti atrapada en el marco rojo. Hasta que te diste la vuelta y se encontraron los ojos, la primera de todas nuestras miradas. Nos enamoramos en los últimos minutos de un año desahuciado, condenando nuestro amor sin saberlo. Después empezamos muchos eneros juntos, comimos decenas de uvas y nos propusimos con cada cuenta regresiva salvar lo que había ente los dos. Diez, nueve, ocho… y ahora te veo, sólo reflejo… siete, seis… como hace años… cinco, cuatro, tres… y espero a que te des la vuelta… dos, uno… pero tu ya no estas.

miércoles, 14 de enero de 2009

Enero


Desde muy chica escuchaba a mi papá hablar de la “cuesta de Enero” con pavor, en un tono parecido al que yo usaba para hablar de fantasmas, ladrones, la muerte de mis tortugas “tuti” y “fruti” y el divorcio de mis padres. No fue hasta hace un par de años que entendí el verdadero matiz de este famoso declive económico y moral… la cuesta de Enero es en realidad la cruda de Enero. Este es un mes de resaca, 31 días fríos en los que el “Guadalupe-Reyes” te pasa la cuenta. En el par de semanas que lleva este año yo ya he empezado a pagar a plazos mis deudas. Mi cuerpo, agotado después de meses de fiesta me cobró en forma de una gripa fulminante que me tuvo dos días en cama con calentura y que hasta ahora hace que esporádicamente me doble con unos ataques de tos dignos de una tuberculosis fatal. Después de mi escapada express a Acapulco (la segunda en menos de dos meses) y la compra de regalos navideños, mi estado de cuenta es ridículo y las posibilidades de remediar mi situación financiera en el futuro cercano poco prometedoras. Mi corazón, que el año pasado se puso una peda eufórica de 15 meses, sigue también en cuidados intensivos, su estado es aun delicado, pero sus perspectivas de resuperación prometedoras. La frágil situación personal empeora al convivir con otros que como yo están tratando de sobrevivir el principio del 2009 con el menor numero de pensamientos suicidas posible y con el animo en un estado mas o menos rescatable. Afortunadamente esta cruda global e inclusiva no puede durar mucho, con Febrero llegan nuevas esperanzas… el mes más corto del año en México esta decorado con días de descanso obligatorio (benditos sean los “puentes” de Fox) y con San Valentín, que si bien es un reto cuando se esta soltero, siempre representa un excusa para pasar una noche desprestigiando al amor, comiendo chocolates y bebiéndote tu peso en alcohol con tus amigos. Mientras llegan tiempos mejores, no hay mucho que hacer… aguantar, esperar, ahorrar, tomar vitamina C, cuidarse… ¿ya dije aguantar? Enero tiene fecha de caducidad y con la actitud correcta, como en las montañas rusas, si sueltas las manos y confías, las cuestas pueden hasta ser divertidas.

Muchos besos y me disculpo (un poco) por el tono algo negativo de mis posts, el frío me pone así.

viernes, 2 de enero de 2009

Quiero


Feliz 2009! Este es el primer año nuevo en el que no hago ni un solo propósito. No por ser una mediocre sin expectativas o planes para el futuro, simplemente no tengo ni idea de lo que quiero. Si me quiero quedar o me quiero ir, desmadrarme o cuidarme, estudiar o trabajar, si estar sola o abrirme a alguien, portarme pésimo o ya empezar reformarme, seguir queriendo o dejar de hacerlo de una buena vez… quiero todo y no quiero nada… bienvenido 2009. Empezar el año en incertidumbre me parece bastante consecuente con mi actitud de los últimos meses, me he estado evadiendo, he hecho un esfuerzo sobrehumano por no pensar en nada, el cual me ha llevado justo a donde quería… a ningún lado. Tal vez la imposición arbitraria del inicio de un nuevo ciclo es una oportunidad para cuestionarse la dirección (o falta de) en la que me estoy moviendo por pura inercia. Me queda claro que no puedo seguir como estoy, pero me queda más claro aun que si no es por aquí, no sé por donde seguir. Así que con unos días de retraso tengo un solo propósito para este año, quiero saber que quiero.

Muchos besos